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La incrustación

El agua contiene en mayor o menor grado diversas sales disueltas, entre ellas, el calcio y el magnesio. La cantidad de calcio y magnesio presentes en el agua constituye su dureza.

La dureza del agua causa importantes averías en todo tipo de instalaciones (tuberías, calderas, calentadores, grifos, electrodomésticos...). Los tratamientos para evitar incrustaciones calcáreas se han basado generalmente en la descalcificación mediante resinas de intercambio iónico.

No obstante, con el avance de la tecnología, actualmente es posible utilizar otras técnicas igualmente satisfactorias.

  • DOSIFICACIÓN: esta técnica dosifica en el agua un producto de calidad alimentaria, en cantidades muy reducidas, que evita que la cal se incruste. La cal no se elimina, pero si evita su incrustación. El producto no modifica las características de sabor ni de potabilidad del agua. (Más información)

 

  • AQA TOTAL: el sistema AQA TOTAL utiliza la más avanzada tecnología. El principio del tratamiento del AQA TOTAL es el resultado de una compleja combinación entre un sistema de control de las características del agua mediante microprocesadores y una cámara de reacción que incorpora unos electrodos de gran superficie que cambian secuencialmente de polaridad.

    La cal se mantiene en suspensión en el agua sin incrustarse mediante la aplicación de impulsos eléctricos de baja tensión que forman nanocristales estables donde la cal se adhiere. Evita las incrustaciones de forma natural y ecológica (no desperdicia agua ni utiliza sal) sin modificar la composición química del agua.

    El sistema AQA TOTAL superó el test DVGW W-512 con un factor de eficacia superior al 99%. (Más información)

 

  • DESCALCIFICACIÓN: la descalcificación elimina la cal del agua a través de una resina de intercambio iónico cargada de iones sodio. La descalcificación se basa en la utilización de resinas de intercambio iónico generalmente constituidas por copolímeros de estireno y divinilbenceno con grupos sulfonados que incluyen el ión sodio.

    Cuando el agua atraviesa estas resinas, se intercambian los iones de calcio y magnesio por el ión sodio de tal forma que los primeros quedan retenidos en la resina y este último se incorpora al agua. Una vez agotada la capacidad de intercambio de las resinas debe procederse a su regeneración. Para ello simplemente se debe invertir la reacción de intercambio proporcionando a la resina una concentración muy elevada de sodio (salmuera).

    El resultado final es que el agua que destinamos a consumo tiene un contenido en sodio superior al del agua de aporte. El Real Decreto 140/2003 establece un valor paramétrico máximo de 200mg/L. (Más información)

                    Incremento de sodio (mg/L) = º Hf de cal eliminados * 4.6

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